19 octubre, 2024
Las interpretaciones erróneas del concepto de «declaración» abundan en foros de discusión e incluso alcanzan a artículos de revista, a los que se supone por principio cierta reflexión y rigor en sus argumentaciones. Uno de los errores más frecuentes, en mi experiencia, consiste en la confusión entre oración principal y subordinada. Ya traté de explicar este contumaz sesgo de análisis aquí hace un tiempo, pero hoy me llega noticia de un caso de especial importancia para mí, porque se refiere a la Gramática Básica del Estudiante de Español, y en salvaguarda del honor del librito (se dice que los libros son como hijos) me siento en el deber de intentar aclarar de nuevo esta nada sutil diferencia entre oración principal y subordinada, sin la cual discutir sobre el uso del modo es estrictamente estéril.
PENSAR DEPRISA
Carmen Ballestero de Celis, en un artículo titulado «La enseñanza del subjuntivo en las gramáticas de español lengua extranjera» (La enseñanza del subjuntivo en las gramáticas de español lengua extranjera. Les Langues néo-latines : revue de langues vivantes romanes, 2022. ⟨hal-03740444⟩), descalifica el concepto de declaración tal y como está descrito y aplicado en la Gramática Básica del Estudiante de Español (en adelante GBEE) con este razonamiento:
[Los autores] consideran que «usamos un verbo en indicativo cuando queremos declarar el contenido de ese verbo: queremos expresar lo que alguien sabe (una afirmación) o piensa (una suposición) sobre una determinada realidad” y que, sin embargo, “usamos un verbo en subjuntivo cuando no queremos declarar el contenido de ese verbo, porque no queremos expresar con él ni una afirmación ni una suposición: es solo una idea virtual”. Ahora bien, solo unas páginas más adelante queda patente la dificultad de aplicar de manera práctica esta explicación, pues, cuando se explica el uso del subjuntivo en secuencias del tipo A mí no me gusta/Me parece bien/Es lógico que hable inglés, los autores se contentan con retomar palabra por palabra la definición utilizada para el indicativo añadiendo simplemente un paréntesis: “queremos expresar lo que sabemos o pensamos sobre el hecho (real o posible) de hablar inglés”. (…) La noción de declarar resulta incomprensible, puesto que declarar y no declarar parece ser lo mismo, lo único que cambia es el referente de esa declaración: con el indicativo el referente es forzosamente real, con el subjuntivo puede o no serlo. (p.11)
PENSAR DESPACIO
Las afirmaciones que he destacado en negrita ejemplifican una vez más el defecto de interpretación al que me refería: se confunde el verbo de la oración principal y el de la subordinada. Dada mi consciencia de lo extendido de esta confusión, las explicaciones de la GBEE fueron especialmente vigiladas con la intención de evitarlo. Y lo fueron por medios tanto verbales como figurativos.
En cuanto a la explicación verbal, por alguna razón Carmen Ballestero obvia en su cita las primeras palabras de la explicación (en negrita), que dice así:
“No queremos declarar que habla inglés: solo queremos expresar lo que sabemos o pensamos sobre el hecho (real o posible) de hablar inglés”.
Lo que significa: «Cuando digo que «me gusta que él hable inglés», lo que quiero declarar es la valoración que efectivamente hago (que me gusta), no el hecho (real o posible: hable o no hable) que es solo el tema que estoy comentando y que, por tanto, me limito a mencionar (subjuntivo).»
Desafiando el riesgo de resultar redundante, voy a anotar la imagen y el texto original, a ver si con una ayuda visual la sintaxis se hace más transparente:

ENTENDER DIBUJOS
A mayor abundancia, en la GBEE se ofrece el siguiente ejemplo visual que gráficamente distingue el comentario (oración principal) del hecho que se comenta (oración subordinada). Para ello se coloca en el centro el hecho que se comenta (es decir, la subordinada que contiene el verbo en subjuntivo, en este caso “el hecho de que esté embarazada”) como tema de la conversación, y se rodea de las opiniones que múltiples personas declaran sobre ese hecho (“Es normal”, “me alegra mucho”, etc):

ALTERNATIVA INOPERATIVA
En este contexto de matrices de comentario se podría incluso asumir provisionalmente la tesis que Carmen finalmente apunta como solución a lo que ella considera que es un concepto que «dificulta el aprendizaje»: «definir el subjuntivo como el modo del segundo plano» con la pareja conceptual destacar/no-destacar en lugar de declarar/no-declarar. De este modo, podríamos decir que el subjuntivo en «Me gusta que él hable inglés» se debe a que no se quiere destacar ese hecho, porque lo que se quiere destacar es que a mí me gusta. Y cuando alguien dice «Me gusta que él habla inglés» (informando a un interlocutor que desconoce este hecho) podríamos decir que, aunque no es necesario destacarlo porque es una información de segundo plano, el hablante decide destacarlo de todos modos.
Lamentablemente, hay un problema irresoluble en esta idea que la hace totalmente inoperativa, y es que el significado de «destacar» es tan ambiguo que puede referirse literalmente a cualquier cosa, lo que nos conduce a una excepcional receta para el error y el absurdo. Piénsese, por ejemplo, quién le va a decir a Jenny que lo ha hecho mal al decir «No quiero que mi novio me abandona«, cuando ella jura tener un extraordinario interés en destacar el abandono (de ahí el indicativo abandona), especialmente porque ya lleva tres novios que la han abandonado. O que se ha equivocado al decir «Es evidente que no tengas ni idea de esto», cuando ella tiene un extraordinario interés en destacar que algo es evidente para ella porque la otra se cree que es tonta y no se da cuenta de las cosas y poner en segundo plano que su amiga no tiene positivamente ni idea, algo que da por hecho y comprobado, y por tanto, indigno de destacarse (y de ahí, el subjuntivo tengas). Y un totalmente imprevisible etcétera.
LO QUE NO DEBILITA, ROBUSTECE
Repite la autora en varias ocasiones, coincidiendo con varios autores de prestigio, que no existe todavía una valoración unívoca del modo en español en una pareja de conceptos que permita explicar todos los usos. Los autores de la Gramática Básica del Estudiante de Español creímos en su momento, hace ya mucho, que habíamos dado con una solución que parecía responder a todas las preguntas pertinentes, lo aplicamos a la obra y nunca hemos dejado de explorar sus resultados prácticos. Interesado durante toda mi carrera profesional en encontrar soluciones a problemas gramaticales, y sabiendo que nunca se puede estar seguro de nada porque nada de lo que empecé pensando ha dejado de sufrir modificaciones con el paso del tiempo y la experiencia, nada me motiva más que ver argumentaciones que señalen dificultades de mis ideas en las que yo todavía no he caído, porque problematizarlas es la única manera de corregirlas y hacerlas mejores y más válidas. Por tanto, he agradecido siempre y seguiré agradeciendo que se opine sobre todo lo que se considere punto flaco de la teoría, porque incluso cuando la calidad de algunas argumentaciones deje bastante que desear, la validez de la aproximación se fortalece siempre en algún grado en un sentido científico. Gracias, pues, en este caso, a Carmen Ballestero por su intento de falsación.
21 octubre, 2024 @ 6:18 pm
Brillante