1 abril, 2025


Oliveria sabe de lo que habla. Durete piensa que vale, que la regla no es perfecta, pero el libro al menos le da algo para echarle a los estudiantes. Piensa, en definitiva, que en el reino de los ciegos, la regla tuerta es la reina.
No es así. Y se descubre con espanto a poco que se razone:
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LA REGLA DE LA MONEDA AL AIRE
Las posibilidades de que después de «Ayer» se use un Imperfecto, o después de «Cuando era pequeña» un Indefinido, son exactamente las mismas que las de que se use la forma contraria en cada caso, ya que no es una cuestión de frecuencia, sino que siempre depende de lo que se quiere decir. Esto conduce a una conclusión pedagógicamente alarmante: armados con esta regla, los estudiantes tienen tantas posibilidades de acertar como si tiraran una moneda al aire. Es más, mucho más: sus posibilidades de acertar son las mismas que si no se les proporcionara ninguna regla, porque eligiendo al azar las posibilidades son igualmente del 50%.
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15 LOROS METIENDO PALABRAS EN HUECOS
Siendo esta epifanía ya reveladora de por sí, hay todavía que añadir algo bastante más grave: que este posible 50% de «aciertos» estadísticos son, en realidad, una rotunda falacia en términos comunicativos. Porque si un estudiante no ha asimilado un significado específico e independiente del Imperfecto y del Indefinido y solo se le indica que debe seleccionar uno u otro según «la palabra que vaya antes», su producción será completamente asignificativa. Es decir, que incluso cuando acierta su acierto vale tanto, comunicativamente, como el de un loro: podemos entenderlo, pero él no sabe por qué lo dice, ni lo que significa, ni lo que significaría haber elegido la forma alternativa.
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EQUÍVOCO, EL PEOR DE LOS ERRORES
Y esto nos lleva a un corolario que allega la devastación de la regla formalista de los marcadores temporales hasta sus cimientos. No solo Jenny tiene las mismas posibilidades de acertar como de errar. No solo incluso cuando acierte lo hará a ciegas, sin ser consciente de lo que dice. Además, siguiendo la regla, incluso cuando sus interlocutores piensen que acierta en realidad está diciendo una cosa completamente «correcta» formalmente, pero completamente diferente de lo que quería decir. Un par de ejemplos, uno más estremecedor que el otro:
JENNY: Profe, profe, Jacob antes me insultaba. («Antes» va con imperfecto, ¡lo recuerdo perfectamente!)DURETE: Entiendo que ya no lo hace, ¿no es así?JENNY: No, hablo de antes, hace 5 minutos. Me dijo imbécil.
JENNY: Aquel día tuve una cita con mi médico, pero el pobre murió el día anterior. («Aquel día» va con indefinido, ¡no se me escapa una!)DURETE: Dios mío, ¿tú también en ocasiones ves muertos?
Este tipo de Gramática Puzle, guiada por azares formales, en lugar de por significados, no solo es, pues, claramente inoperativa. Es absurda.
Y si esto de «Falacia de la regla tuerta» te pareciera una descalificación muy terminante (¡a pesar del abarrote de pruebas!), no me cierro, si quieres, a dejarlo en los términos más pintorescos de Gramática de la Marmota: de todas las veces que han sacado a Punxsutawney Phil de su madriguera en Pensilvania para dar el pronóstico de la duración del invierno, solo ha acertado el 40% de ellas. Pero lo más importante es que tanto cuando acierta como cuando no, el pobre bicho que supuestamente está informando a la multitud sobre la primavera en realidad no está pensando en la primavera en absoluto, sino en calcular cuándo dejarán de estrujarle los sobaquillos. Y el público, tan ufano, pensando que cuando acierta, ha acertado.


1 abril, 2025 @ 4:18 pm
Justo hablé con mis estudiantes hoy de esto, porque ya estamos tratando el tema del pretérito y el imperfecto. Los llamados «trigger phrases» casi nunca lo son; la única manera de saber si el pretérito o el imperfecto es correcto es por ver el contexto en que vamos a usar el verbo y así entender qué es lo que queremos expresar.
2 abril, 2025 @ 10:18 am
Ya que parece que no puedo editar mi comentario anterior, añado otro. Una palabra que hasta ayer más me había parecido que podría ser un «gatillo» es «mientras,» que por su significado (como conjunción temporal) me parecía que entre indefinido y imperfecto sería difícil encontrar un contexto en que uno usaría el indefinido después de mientras (hablo de en la misma cláusula, e.g. «mientras estuvo en la biblioteca» vs «mientras estaba en la biblioteca»). Sin embargo, ayer con mis estudiantes se me occurió pedirles pensar en cómo se debe traducir «While I was reading for 15 minutes, my wife made us breakfast,» aclarando que no tratamos de algo habitual, sino de un relato de los acontecimientos de una mañana en particular. Pues allí chocaron las reglas (posiblemente y tal vez probablemente tuertas) de «duración especificada de un evento no repitido = indefinido» y «una acción interrumpida debe estar en imperfecto.»
Para mis oídos nativamente angloescuchantes parecía mejor «mientras estuve leyendo,» pero reconozco que si «mientras estuve leyendo» está bien entonces «mientras leí» debe estar bien también, y con eso me parecía destruído la idea de que mientras pudiera ser un «gatillo» para usar el imperfecto.
Entonces empecé a investigar más profundo el tema de mientras y el indefinido y (como suele pasar cuando descubro que he estado dando consejos incorrectos a estudiantes por años) he encontrado un buen de ejemplos con que por casualidad nunca había topado en más de dos décadas ya de estudiar el español, entre ellos varias canciones con «mientras duró» en el título, el dicho «fue bonito mientras duró» (y sigo sin entender como logré no haber topado con esta frase, o por lo menos no haberlo notado), y el título de un libro por una tal Adnelys López Medina, «Mientras estuve, me iba,» que al verlo inicialmente me parecía digno de que Hans Pujenheimer pidiera, «Que alguien me explique.»
Supongo que escribo todo esto para decir que si usted va a hacer una actividad en base de este post para desmentir el concepto de «maracadores temporales como gatillos,» recomiendo incluir ejemplos de «mientras + indefinido.» 😉
2 abril, 2025 @ 11:28 am
Das en el clavo, Joathan. Bueno, en muchos clavos. He disfrutado mucho de los razonamientos que te han llevado a estos descubrimientos, porque no es fácil hacerlos y menos verlos hacerse. Con respecto a tu recomendación, te diré que en mis materiales diseñados para niveles bajos evito la presencia de «mientras» para no plantear a los estudiantes todos los casos al mismo tiempo. Más adelante, los mismos estudiantes podrán llegar a tus conclusiones con la misma idea con la que distinguieron en su momento ambas formas verbales por sí mismas: en «mientras estaba contando un cuento a mi hijo para dormirlo, sonó el teléfono», «estaba» representa la situación (perspectiva interior, dentro del proceso) en que se encontraba cuando algo sucedió. En «Mientras estuve contándole el cuento, estaba tranquilo, pero después se puso a llorar», «estuve» representa el evento completo (perspectiva exterior, fuera del proceso) de contarle un cuento, al que sigue otro evento. Esta reflexión para superar la mentira de esas «reglas tuertas», insisto, está al alcance de todo aprendiz que ha asumido estos significados de situación/evento desde el principio. Esa es la idea detrás de la gramática «operativa» que persigo.
Muchas gracias, Jonathan, por tus interesantísimas reflexiones. Con tu permiso, las llevaré a mis cursos para profesores.
2 abril, 2025 @ 12:06 pm
Claro que tiene mi permiso. Me ha dado mucho en que pensar acerca de si debo hacer el tiempo para evitar «mientras» en los materiales con mi clase de Español 2 (en el colegio) en el futuro (si se cumpliera el dulce sueño de tener tiempo para hacer semejante cosa).
7 abril, 2025 @ 7:50 pm
No sería mejor, ayer estaba cansada, pero dormí muy bien, digo por el » pero»
7 abril, 2025 @ 8:10 pm
No es nada rara la creencia, incluso la experiencia, de que cuando uno está cansado, duerme mejor que cuando no lo está. De ahí el «pero» de esta señora: ‘a pesar de estar cansada, dormí muy mal’. Lo cual no quita que a otras personas les pudiera eventualmente pasar exactamente todo lo contrario. E incluso que llegara a no pasarles ni una cosa ni la otra. La lengua es lo que tiene: te permite expresar precisamente lo que quieres expresar. Otra cosa es que te entiendan. Por tanto, Diana, si estabas preocupada por el «pero», pierde cuidado: esta señora sabe lo que se dice.
8 abril, 2025 @ 3:17 pm
Hola José, este post me viene muy bien, he estado ultimante hablando mucho de los pretéritos en mis clases, y muchos de niveles más avanzados, traen patrones «viejunos» de los marcadores temporales. Así que debo recorrer un camino de «desaprendizaje» para que entiendan la lógica detras de cada «tiempo» verbal y lo hagan como una elección lógica, y no como un patrón que funciona para todas las situaciones. Ser profe desde el principio con esta gramática me hace muy feliz. Gracias José 🙂
15 abril, 2025 @ 11:54 am
Yo también uso Aula internacional porque nos obligan en mi escuela y cuando llego a cosas como estas tengo que decirles a mis estudiantes que por favor no miren la página en cuestión. Lo que no entiendo que que suponiendo que los editores no son tontos y saben que estas recetas de la abuela no funcionan aún así las ponen en los libros en el siglo XXI. Me preguntaba por qué hasta que me llegó la inspiración: su objetivo no es enseñar bien, sino vender bien y por eso evitan verdades difíciles y dan trucos fáciles para tontos que no funcionan pero calman por lo sencillos que son. Debe haber una batalla campal entre editoriales a ver quién hace las cosas más fáciles a los profesores para que les compren.