16 mayo, 2025
Sabido es que los nombres de las formas verbales dejan mucho que desear en cuanto a la precisión con que sugieren su significado y uso. Con la idea de que empiecen a decir algo, hace algún tiempo esbocé la siguiente terminología, que permite a los nombres remitir al sistema de manera lógica como un mapa de correspondencias estrictas que sirva para determinar el uso de las formas. Esta es la propuesta:

Técnicamente, la forma más rigurosa de etiquetar los espacios de ´aquí´/ ´allí´es “espacio actual / espacio inactual”. Sin embargo, para el aula adopto una postura más conservadora porque el tiempo, aunque operativamente no sea el significado sistemático de las formas, sí es uno de sus efectos más inmediatos, así que no tengo problema en presentarlos a mis alumnos como “pasados” y “presentes” para facilidad de acceso a su uso. Y no tengo problema especialmente porque estas denominaciones, aunque aparentemente remiten al tiempo, son en realidad definiciones espaciales en su génesis, como explicaba en este post (y explico en clase cada vez que se tercia, para asombro de los estudiantes). De este modo, los aparentemente contradictorios usos de “pasados” en el presente o “presentes” en el pasado se explican, llegado el momento, sin problemas, en términos espaciales (como desactualización o reactualización).
Pues bien, de todos los nombres de todas las formas verbales quiero ahora destacar solamente las razones por las que la forma salió es mucho más comprensible cuando su nombre es Pasado Absoluto. Especialmente en el famoso contraste con el Imperfecto, donde el contrase de los “pasados” Imperfecto / Perfecto / Indefinido pasaría a ser Imperfecto / Perfecto / Absoluto: ¿no suena más transparente?
Veamos en qué sentidos esta denominación de “absoluto” sugiere el significado, y por tanto el uso, de esta forma verbal.
SALIÓ REPRESENTA UN TIEMPO ABSOLUTO:
Todas las formas del sistema verbal se pueden usar, y se usan, en referencia al presente, al pasado o al futuro cronológicos, excepto salió, que tiene una estricta incompatibilidad con el presente. Salió es, por tanto, la única forma que siempre se interpreta como pasado. Esto es así no porque en realidad salió sea un pasado (mantengo esta denominación por razones didácticas), sino porque su naturaleza terminativa choca con la naturaleza no-terminativa del presente y obliga a una inferencia temporal pasada muy simple: si es terminado, es pasado.
SALIÓ REPRESENTA UN MODO ABSOLUTO:
Todas las formas no-actuales (pasadas) del sistema, usadas en referencia al presente-futuro, añaden a su modo correspondiente una interpretación desactualizadora o contrafactual (Si pudiera, me iba mañana, y es posible que me fuera para siempre). Por su parte, todas las formas actuales (presente-futuro), usadas en referencia al pasado, hacen lo propio añadiendo una interpretación reactualizadora (Julio César supone que las tropas estarán acercándose, pero no cree que eso sea un problema). Llamemos a este fenómeno “superposición”.
Sin embargo, la forma salió se interpreta siempre, sin excepciones, como una declaración positiva, (declaración fuerte o afirmación) sobre un hecho completado (evento), en términos reales. Dado su carácter modal absoluto, la forma salió no puede intervenir en el fenómeno de la superposición. Por ejemplo, no existe la posibilidad de usar la forma salió en un contexto contrafactual (Si pudiera, me *fui), como sí existe para cualquiera del resto de formas “pasadas” (Si pudiera, me iba / fui / no creo que me fuera). Igualmente, este carácter realista absoluto explica la dificultad para ser usada en la narración de sueños o argumentos de historias ficticias, como películas o novelas (Soñé que ?vino / venía el demonio; En aquella escena, el policía lo ?mató / mataba).
SALIÓ REPRESENTA UN ASPECTO ABSOLUTO:
Todas las formas compuestas han sido tradicionalmente reputadas (incluso algunas nombradas) como perfectas, es decir, como formas que expresan hechos terminados, al igual que lo hace la forma salió. Esta supuesta identidad está en la base de las denominaciones Pretérito Perfecto Simple (salió) / Pretérito Perfecto Compuesto (ha salido).
Sin embargo, el modo en que las formas compuestas y la forma simple representan la terminación del hecho al que se refieren es totalmente distinta.
Las formas compuestas son perfectas de una manera siempre relativa al punto de referencia que establece el verbo auxiliar: he salido es perfecto en relación con el presente, había salido es perfecto en relación con un punto de referencia en el pasado, y así con el resto de formas compuestas, como se ve claramente en el mapa. Esta es la razón por la que, por ejemplo en la tradición anglófona, al Pretérito Perfecto Compuesto se le llama, con mucho más rigor, Presente Perfecto.
De hecho, ninguna forma compuesta representa directamente la terminación del hecho, sino tan solo que ese hecho está terminado en el momento de referencia. Las formas compuestas son, por tanto, rigurosamente hablando, imperfectivas: Cuando llegué, se había ido significa que en el punto en que llegué, la situación (imperfecta, continua, sin principio ni final) era que el irse del sujeto estaba, en aquel momento, ejecutado. No en vano, todas las formas auxiliares de las formas compuestas son también formalmente “imperfectos”: ha, había, habrá, habría, haya, hubiera. Es lo que trata de representar en el mapa el icono del sujeto que está ya fuera (lo que implica que salir está terminado, en este caso, en el presente):

Frente a todas estas relatividades, la forma salió representa en sí misma, sin necesidad de referencia temporal alguna, sin excepciones, la completud del hecho al que se refiere, desde el principio hasta el final. En otras palabras: la forma salió representa siempre un evento (proceso completado) de manera absoluta. En el mapa, esta definición se intenta hacer gráfica mediante la secuencia completa del evento y su separación del cuerpo de correspondencias del sistema:

Consecuencia de este carácter perfecto absoluto de salió, frente al imperfecto del resto de formas, es el siguiente hecho revelador: en español se puede contar una historia completa, con sus situaciones (no-terminadas) y sus eventos (terminados), usando solo el imperfecto salía (por ejemplo, en los casos de esos llamados “Imperfecto lúdico”, “Imperfecto periodístico o narrativo”, o “Imperfecto onírico”). Sin embargo, no es posible contar una historia completa en español usando solo la forma terminativa salió. La razón reside en el carácter absoluto de su definición aspectual como evento: el hecho se interpreta invariablemente como un evento completo, y no hay opción para la mirada interior que exige un imperfecto (v.gr.: “Llamé a la puerta, pero Antonio no *estuvo allí”)
¿Merece la pena el tiempo invertido en establecer un nombre nuevo que oriente sobre qué significa esta forma verbal y cómo se usa? Mi experiencia: una vez manos a la obra de distinguir ente salía y salió en mis clases, les propongo a mis estudiantes llamar “Absoluto” a lo que en Estados Unidos llaman, con una absurda simplificación, “Pretérito”. Y su respuesta, en el calor de entender su significado como hecho cerrado, terminado, perfectamente definido, es casi de “duh”: si nos estás machacando con que con esta forma vemos el principio y el final el proceso, vemos el proceso completo, y vemos el proceso en sí mismo sin depender de un punto de referencia, pues claro: a este pasado tan absoluto lo podemos llamar “Pasado Absoluto”.
Y siguen en lo suyo.