Envía Alba unas interesantísimas reflexiones sobre un tema que, advierto, es solo para los muy cafeteros. Seguramente porque ella lo es, como se puede ver aquí.

Estimado José Plácido:

Me llamo Alba Casado. En primer lugar, me gustaría agradecerle sus contribuciones a la comunidad ELE. Me considero una auténtica fanática de su propuesta del sistema verbal, la cual creo que tiene innumerables aplicaciones. Me han surgido, no obstante, algunas dudas sobre las oraciones condicionales.

Según he entendido de su propuesta (2008), al utilizar el operador “si”, el contraste modal no consistirá en diferenciar declaración de no-declaración, sino la expresión de grado. Mi primera pregunta es la siguiente: ¿estamos hablando de un grado de no-declaratividad?

Por otro lado, en Qué gramática enseñar, qué gramática aprender (2012) no se trabaja tanto con la declaración, sino con el acercamiento (presente de indicativo) y el alejamiento (imperfecto de subjuntivo) metafórico, que puede ser utilizado para transmitir diferentes efectos. Sin embargo, en pocos materiales se hace referencia a condicionales con “si” que utilizan tiempos declarativos positivos en un espacio alejado (por ejemplo, “Si fue a verme, podría haberme llamado”, “Si se encontraba mal, se quedaría en casa”, “Si se había roto la pierna, iría al hospital”). La propuesta basada en acercamiento/alejamiento no daría respuesta a estos ejemplos.

Me preguntaba si esto se podría resolver con el concepto de declaratividad. En ese caso, entendería que operador “si” abre una puerta a un espacio mental en el que sabemos que estamos haciendo una hipótesis. Una vez en ese espacio, utilizar tiempos declarativos equivaldría a adoptar una perspectiva interna en ese espacio mental en el que declaro algo. Es decir, que a pesar de dejar claro que es una hipótesis (con el “si”), yo adopto una actitud declarativa. Por ejemplo:

  • Hija (mirando por la ventana): Está lloviendo.
  • Madre: Si (hipotéticamente me pongo en la situación en la que efectivamente está lloviendo y lo declaro) está lloviendo, coge las botas de agua.

Siendo así, entendería también los usos de los tiempos declarativos en un espacio alejado:

  • Hija: Estaba lloviendo.
  • Madre: Si estaba lloviendo (asumo que efectivamente estaba lloviendo, aunque en realidad no lo sé), cogerías las botas de agua, ¿no?

Esta actitud declarativa del hablante contrasta con la actitud que se expresa al utilizar tiempos no declarativos:

  • Hija: Está/Estaba lloviendo.
  • Madre: Si estuviera lloviendo/Si hubiera estado lloviendo (no me creo del todo lo que me estás diciendo, así que, incluso en un espacio hipotético, prefiero no declararlo), …

En su opinión, ¿voy por buen camino con este planteamiento? ¿Se me está escapando algo? Agradecería también que me orientara con cualquier referencia que crea que pueda resultarme de utilidad. Muchas gracias de antemano.

Atentamente, Alba

Releo lo que sostenía yo en este artículo (páginas 34-36)  y comprendo perfectamente por qué Alba se pregunta por la naturaleza de ese “grado”. La interpretación es ambigua porque en ese párrafo estaba intentando, sin que sea del todo evidente, caracterizar los operadores como categoría, antes de ocuparme del operador “Si”.  Decía a este propósito:

Entenderemos aquí que el significado formal de un operador modal consiste en establecer un espacio mental de interpretación dentro del cual el valor del modo se libera de la responsabilidad de representar la actitud modal del sujeto, quedando disponible así para el propósito local de establecer un contraste de grado dentro de ese espacio mental ya establecido gramaticalmente por el operador.

En los operadores de suposición, este contraste de grado es un simple contraste de fuerza declarativa (“Quizá lo sabe” es una suposición más fuerte que “Quizá lo sepa”). Pero cuando de lo que se trata es de plantear hipótesis  (“Si…”), el grado es de actualidad modal. Lo explicaba un poco después:

En esta configuración, pues, el valor declarativo o no-declarativo del modo verbal se puede aprovechar como un instrumento útil en una distinción básicamente binaria: hipótesis “real” / hipótesis “irreal”. Y digo solo “se puede aprovechar” porque el papel del contraste indicativo / subjuntivo en este contexto no pasa de ser meramente auxiliar. Por mucho que este caso parezca ofrecer una limitadísima prueba a quienes han querido ver el subjuntivo como el “modo de la irrealidad”, lo cierto es que la estrategia sistemática que informa el mecanismo de la contrafactualidad no tiene nada que ver con el modo, sino con el contraste de dimensión de actualidad de las formas verbales que se eligen para representar cada uno de estos dos tipos básicos de hipótesis

Es decir, que con el operador “Si”, el modo en que conseguimos diferenciar entre hipótesis realistas o irreales no tiene que ver con la declaratividad más que en el uso que se puede hacer de ella -y que el español hace- para extremar la distancia entre condiciones reales e irreales (frente al francés, por ejemplo, que se limita a usar un pasado de indicativo). Que la realidad o irrealidad de la condición no es producto directo del uso del indicativo / subjuntivo lo demuestran fácilmente estos tres algodones:

  1. Si el subjuntivo significara irrealidad, “Si *llueva, iré” sería posible. No lo es.
  2. Si el indicativo significara realidad, “Yo me iba contigo ahora mismo si pudiera” o “Yo no le diría nada” no serían posibles. Lo son.
  3. Si el idicativo significara realidad y el subjuntivo irrealidad, las lenguas que tienen subjuntivo usarían el subjuntivo, y no el indicativo, para condiciones irreales. Pero hay lenguas como el francés donde el indicativo es precisamente la opción elegida para marcar la irrealidad: Si j’avais le temps… (más ejemplos en el artículo y lugar citados)

Si no es el subjuntivo el creador de “irrealidad” en las condicionales, como se viene cacareando durante siglos, ¿cuál es entonces la herramienta que estas lenguas usan para crear esta “irrealidad”? Propondré un pequeño ejercicio de descubrimiento, asumiendo que se logrará superar la tentación del clic inmediato. Todas las siguientes formas verbales son inactuales (llámalas pasados si quieres), pero se refieren a diferentes tiempos e implican diferentes significados modales. ¿Qué diferencia temporal hay entre los significados de las versiones a y b?

 

A) Yo ya me IBA, cuando ella llegó. / B) Yo me IBA contigo si pudiera.
A) Un pasado hablando del pasado / B) Un pasado hablando del presente-futuro
A) Le DIRÍA algo que la enfadó y por eso se fue. / B) Si pudiera, le DIRÍA algo.
A) Un pasado hablando del pasado / B) Un pasado hablando del presente-futuro

(Sí: el Condicional es un pasado)

A) Ella ni siquiera la vio. No creo que le DIJERA nada. / B) Si yo fuera ella, no creo que le DIJERA nada.
A) Un pasado hablando del pasado / B) Un pasado hablando del presente-futuro

 

Y ahora, ¿qué diferente significado modal expresan los ejemplos “a” frente a los ejemplos “b”?

 

A) Yo ya me IBA, cuando ella llegó. / B) Yo me IBA contigo si pudiera.
A) Real / B) Irreal
A) Si temblaba, TENDRÍA fiebre, no sé. / B) Si tuviera un gato, al menos TENDRÍA compañía.
A) Real / B) Irreal
A) Ella ni siquiera la vio. No creo que le DIJERA nada. / B) Si yo fuera ella, no creo que le DIJERA nada.
A) Real / B) Irreal

 

¿Conclusión? Si no sale de manera espontánea, no pasa nada. Para eso están las leyes, como la Ley de superposición. Que predice así:

 

El uso de una forma inactual en relación al presente-futuro producirá un efecto de desactualización (ficción contrafactual) del contenido verbal con respecto a cómo lo expresaría la forma actual correspondiente.

Y que se ve, y se ejemplifica, así:

(Con más detalle en El verbo como espacio. Seis nuevos temas de gramática del español)

 

Efectivamente, la diferencia entre la “condición real” (“Si llueve”) y la “irreal” (“Si lloviera”) se debe a la elección de formas actuales para la condición “real” (como muy acertadamente reclama Alba, todas las formas del modo declarativo positivo usadas en su propia dimensión de actualidad: si llueve, si ha llovido, para el presente-futuro y si llovía, si había llovido, si llovió para el pasado) frente a la elección de formas no-actuales “superpuestas” para la condición “irreal” (si lloviera- incluso si llovía y si lloviera en algunas variedades de españolpara el presente-futuro, y sus correspondientes formas compuestas para el pasado).

Y precisamente a esto es a lo que se refiere el concepto de “alejamiento” en Qué gramática… (Tyler y Evans lo llamaron “distancing” estudiando exactamente el mismo fenómeno en inglés): el uso de formas “pasadas” para hablar del presente-futuro, con ejemplos de contrafactualidad de muy diverso tipo y no solo en condicionales:

  • Si no estás muy ocupado en estos momentos, podías tomarte conmigo un café y lo hablábamos.
  • Ojalá venga / Ojalá viniera
  • Qué pesadez de música. Cogía ese transistor y lo tiraba por una ventana.

Queda por subrayar -porque implicado está- que cuando se usan formas de pasado como en los ejemplos que Alba pone (del tipo “Si se encontraba mal, se quedaría en casa”) en referencia al pasado, el alejamiento que se produce es un alejamiento temporal (pasado en lugar de presente), no modal (contrafactual en lugar de factual).

El alejamiento modal se produce, recordémoslo una última vez, cuando una forma inactual se usa para un espacio actual: ‘hablo de ahora, pero tómatelo, digamos, como una historia’. Por eso, en mis clases, me gusta llamar al espacio inactual “espacio de las historias”, un concepto que sugiere de manera lógica ambos usos de estas formas “de pasado”. Si me cuentas una historia del pasado, entenderé que es una historia del pasado; si me pones una historia en el presente, entenderé que te estás inventando la historia.