Esta es una llamada de socorro en busca de las diferentes elegantes maneras que los usuarios del código común llamado “español” toman ciertas decisiones de representación gramatical. Explico lo del socorro.

Hace dos semanas lancé esta encuesta con la idea de arrojar luz sobre las similitudes y diferencias que las diferentes variedades de nuestra lengua muestran respecto al uso de las formas compuestas actuales. He recibido un número significativo de respuestas (182, 164 válidas en total), pero como se desprende de las tablitas que adjunto, los datos de las variedades no peninsulares quedan bastante infrarrepresentados, lo que resta valor e interés a las conclusiones que se puedan extraer.

 

De ahí el socorro solicitado: si ya la han hecho ustedes, ¿podrían enviar esta encuesta a algún conocido suyo hablante de alguna de las variedades infrarrepresentadas con el ruego de responder la verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad, so help them their language instinct? Si no la han hecho y son ustedes americanos o ecuatoguineanos, ¿podrían hacerla?

Si en un tiempo prudencial no obtengo un volumen comparable, discutiremos de todos modos el posible significado los resultados disponibles, aún sin esa conmensura que tan interesante resultaría en términos estadísticos. Que son, en realidad, los términos del conocimiento de nuestra propia realidad lingüística: las diferentes formas que tenemos de representar nuestro mundo para conciencias de otros mundos usando el mismo código. Y en concreto en el caso de esta encuesta, cómo decidimos marcar los eventos del pasado, o no, como actuales.

Mil gracias por su colaboración.