Estimado José Plácido:

Soy profesor de ELE en San Petersburgo (Rusia). ¿Por qué “después de que” en el pasado funciona tanto con indicativo como subjuntivo? Ejemplo: El consumo de agua disminuyó después de que el Gobierno amenazó/amenazara con restricciones. De antemano le agradezco mucho su respuesta.

Boris

Gracias a ti, Boris, por la pregunta. Como se puede ver explicado y justificado aquí (pp.329-322), sostengo que el tipo de matriz al que corresponde “después de que” solo puede entenderse rectamente en el marco de la lógica del “contexto 3” (identificación de entidades). Según este punto de vista, “después de que X” no es más que una cláusula relativa idéntica a “una cosa que X”, con la única diferencia de que en la segunda, X caracteriza a un objeto, y en la primera, X caracteriza un momento (“después del momento en que X”).

Puesto que la herejía de identificar lo que en la capilla de la tradición son adjetivas vs. adverbiales puede resultar algo desconcertante y su justificación larga, voy a intentar explicar el caso concreto de “después de que” acudiendo solo al concepto más genérico de declaración. Poco riguroso, como he indicado, pero creo que para andar por casa, es decir, por clase, puede valer.

Como herramienta operativa, la hipótesis de la “teoría declarativa” se puede formular en los simples términos de este algoritmo:

 

Aplicada a la caracterización de momentos en que suceden cosas, esta hipótesis implicaría, de ser cierta, que el subjuntivo sería la opción única, o la dominante, en dos circunstancias:

(1) Cuando el sujeto que expresa el hecho tiene constancia de que el hecho no se produjo (no se puede declarar lo que no sucedió).
Le dije que saldríamos después de que Jorge *llegó, pero nunca llegó.
(2) Cuando el sujeto, a pesar de tener constancia de que se produjo, proyecta el hecho desde un punto de referencia en el cual ese hecho es solo contingente (no se declara lo que no se sabe todavía si va a suceder o no).
Le dije que saldríamos después de que Jorge ?llegó, y cuando llegó nos fuimos.

Por el contrario, si el hablante tiene constancia del hecho y lo presenta como sucedido, deberían existir dos opciones de efectos diferentes:

(3) Declarar el hecho, poniéndolo al mismo nivel del otro hecho con el que se relaciona y que también se declara (puede y quiere declarar el hecho).
Nos fuimos después de que Jorge llegó. (‘Jorge llegó y después nos fuimos’).
(4) No declarar el hecho, sometiéndolo a una percepción de fondo como la simple circunstancia temporal del hecho principal que se declara (puede declarar el hecho, pero no quiere hacerlo).
Nos fuimos después de que Jorge llegara. (‘Nos fuimos después de ese momento’).

¿Será este el caso? Para saberlo basta con hacer clic en cada una de estas cuatro opciones de arriba y apreciar cómo el ejemplo ejemplifica, o no, lo predicho. Mi impresión, corríjanme si me equivoco, es que la hipótesis se confirma.

Bueno, como sugiere el algoritmo de arriba, querido Eleuterio, el simple hecho de que un hablante sepa o crea algo no implica que deba declararlo. Además de la posibilidad de declararlo hace falta la voluntad de declararlo. Saber o no saber son estados de conciencia; declarar o no declarar son actos lingüísticos.

Por ejemplo, el siguiente hablante sabe que se su novia se llama Tiburcia, pero en esta frase comentando el hecho de que se llame Tiburcia no declara que se llama Tiburcia porque en esta frase  el hecho de que se llame Tiburcia no es lo que quiere declarar, es solo el objeto del comentario que sí quiere declarar y declara (que le gusta):

            Lo único que me gusta de ella es que se llame Tiburcia.

De hecho, si esta voluntad existiera, pese incluso a la fórmula de comentario que ha elegido, el indicativo no solo sería posible, sino que sería la marca explícita y necesaria de que el hablante tiene la expresa voluntad de declarar, además de que algo no le gusta, ese algo (que su novia se llama Tiburcia), para conocimiento y constancia pública (por ejemplo, porque no considera al oyente informado del hecho y quiere informarlo):

            Lo único que me gusta de ella es que se llama Tiburcia.

En definitiva, aunque insisto en que una explicación rigurosa requiere incorporar el concepto de ‘identificación’ que explica las relativas (contexto 3), mi impresión es que esta comparación con las estructuras de comentario (contexto 2c) da una idea bastante clara del diferente efecto del uso de indicativo o subjuntivo con “después de que” en los casos en que ambos son posibles.

 

 

PS: Para todo aquel que no pueda resistir la tentación de preguntarse por qué es necesario considerar estas matrices como “contexto 3”, una adivinanza:

¿Explica algo de lo anteriormente discutido por qué la matriz “antes de que” tiene un comportamiento tan diferente a “después de que”, es decir, por qué prácticamente no selecciona indicativo (8 resultados en Google de “antes de que llegó” frente a 6.900.000 de “antes de que llegara”)?

La respuesta es sí. La adivinanza es qué.